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5 de noviembre de 2012

Habitación


Ya no soy una habitación vacía.

Me habitan todo tipo de antítesis y leves desesperaciones.
Me encuentro en desacuerdo con mis viejas heridas. Inclino esperanzas sobre el balcón, quiero mirar hacía abajo, pero es demasiado alto desde acá y no veo el fin.

Soy ahora un laberinto penetrado por visitantes que he dejado entrar. Dejé que limaran mis bordes, al fin de abrirles caminos. Entran por los espacios frágiles, cargados de fiebre y locura, rompen todo mi antiguo desamor en pequeños pedazos al rasgar mi piel.

Se deshacen mis mentiras hechas de hormigón por el piso. Me desnudan en verso y prosa.

Y al final, ese final que ya ni existe, que no puede ser mío, mío, mío, tuyo, tuyo, nuestro, ese fin que no tiene nombre, terminando sin terminar. Ya no soy una casa vacía, solitaria y deshabitada.

Tengo ahora mis muebles hechos y una mano para sostener.

Todo que me atraviesa y que me mantiene de pie, con la mirada fija en un horizonte aun sin color. Todo lo que no se decir, verbalizar, hacer realidad. Todo lo que me es raro, todo que es un sueño & delirio & fiebre & locura…

Las pequeñas ansias congeladas en el instante del primero no, vacías al primer gesto de reprobación, al primer corte de sus verdades no realizadas.

El camino no es uno solo, si es que hay camino. Soy trilateral, y hay caminos. Muchos, tantos, infinitos, largos, locos caminos. Que nadie nos enseñara; ellos están allá, salvajes, a la espera de quien los descubra.

Tengo locura sobrando, tengo un poco de amor, pero lo que realmente tengo, es sed. Y eso va a tener que ser suficiente ni que sea para doblar la esquina de este camino, o para caer de una vez en un labirinto cotidiano cualquiera. Y entonces, que haces?




24 de octubre de 2012

Sexualidad Indefinida


Ella es tanta sexualidad,
Indefinida.
Nunca tuvo una belleza en su vida.
Ella es tan onanista,
Suicida.
Cuando parece familiar,
O es déjà vu,
O es genialidad,
O es ganas,
De beber cafeína.
O es el recuerdo,
De un mundo uno dimensional.
No me acuerdo donde puse,
Mi mano original.
Ella toco los moros,
Los barbaros, el falo.
De cristo. Crucificado.
Entro en un trance,
Me entusiasmo.
Se cubre con el manto,
De una virgen.
De sexualidad,
Indefinida.



20 de octubre de 2012

(Des)Romántico


Si te rescato es con lengua tibia. Mi grito, que es seco, no te alcanza. Una vez más escupiendo ese romance recalentado, desgarrado, desmenuzado, predestinado a la sabana sucia del telo. Des-romántico, casi te digo que no, que te vayas, que golpees la puerta de mierda, y que el diablo te lleve y que nunca te vuelva a traer.

Ganas insanas de tirar la colilla del cigarrillo prendido en tu ojo izquierdo o arrancar un pedazo de tu labio inmenso, no se, cualquier cosa, pero no. Respiro, respiro, mirando bien en lo profundo de tus ojos que se imponen en el cruce con los míos.

Y solo entonces abrir la boca para decir el si. Mi si de Augusto al revés, mi si de distraído. A media luz te acepto pues ya no me queda otra. Y es en el cielo de tu boca que despejo mi desprecio, arrojando ese asco por tus rojas encías. Si te rescato es con la lengua tibia. Estuprando tus sentidos mientras sangro sin final.

Pues yo, (des)romántico, tengo una solo un momento (breve) en mi distracción.


18 de octubre de 2012

He aquí el Caos

No se como empezar lo que no tiene medio, ni fin, ni comienzo. Lo que no se sabe si nació para ser nunca o siempre.

Que verdades brotan del caos? Que derecho tienen ellos de imponerse de tal manera que creemos tanto, pero tanto en algo inventado?

En medio a tantos errores que quieren ser aciertos, se entrecruzan vidas, sudores y miradas. Todo lo que late.

Caldera de almas que se mezclan para renacer todos los días donde todo hace sentido, para quien la entrega no es poca: el ojo del huracán.

La locura de Dionisio enamorado por la casi serenidad de Apolo, sin tener medida, se transborda en exacerbamiento.

Los cuerpos entrelazados indistinguibles, solo saben amar. Sentir. Es todo efímero, sazonando con el placer del ser humano y la embriaguez de todo lo que es dividido.

He aquí el caos.




14 de octubre de 2012

(Per)Sigo


Un breve instante de escape. De percepción, de desconcierto, o de duda.

El suave control de la desesperación. Palpitando ondas por todo mi cuerpo.

Se inicia la búsqueda. Los pasos se van firmando de a poco. Cuanto más se acelera, más las palabras empiezan a huir. Cuando casi se puede alcanzarlas y ponerlas en el mundo... Ellas ya se fueron, dejando apenas lagunas desconformes.

Y así seguirán las cosas… No hay más nada que decir. Que se haga eco el silencio. Que se arrastren las horas, y que con suerte, una luz elija hacerse verdad. Que un rayo de indulgencia caiga sobre la egida fría de la ignorancia.

Porque no puedo aceptar nada, entonces (per)sigo. Sueño.
Algo que sea imposible de tocar.



11 de octubre de 2012

Ojos y Escalofríos


Lo que quiero es muy simple. Muy sutil. Quiero todo rápido, liquido, oscilante, no quiero nada que me ate a mis extremidades, nada que atropelle mi vuelo. Quiero sensaciones en maremotos. Soy ciego a las entendimientos, ciego al políticamente correcto, al socialmente esperado, ciego al moralismo de hamaca. Nada me interesa.

Lo único que quiero y espero es tocar un rostro por la simple descubierta de su textura, de sus muescas, de sus rebotes, quiero descubrir un rostro con curiosidad de un niño.

Tocar el pelo, deslizar los dedos, sentir la piel, hacer cariño, extrañar, sin que se entienda por eso que deseo cualquier cosa que va más allá. La verdad, a veces tengo escalofríos y mis ojos se transforman en un especie de telescopio: Puedo ver mucho más. Y las hojas y luces y gotas y los ojos y los minúsculos sonidos y las microscópicas texturas, las veo como si yo ya no hiciera parte de mi propio cuerpo y no fuera más una persona.

Por eso lo que es realmente existir, para mí es un misterio que nunca antes se habló; como si no existiera, como si nunca fuera a existir. Aéreo y astral, voy pairando entre las sutileza, hasta que entonces nada más es feo – en las pequeñas lagunas, en las grietas, una maravilla de vida que no se compara con ninguna otra. No veo más colores, géneros, etnias, géneros, no existen los viejos rótulos, conceptos previos o categorías, todo es transformado en un enredado de vida en que solo se ve la existencia misma, burbujeando y burbujeando, una obra maestra en perfectos y milimétricos detalles.

Lo triste es nunca más podré decir: “Que bonita.” Sin que me interpreten de otra manera. Lo que quiero es tan simple. Quiero un ojo gelatinoso, vivo, lúcido, una pulsante pupila que me mira hasta lo más profundo, hasta que todo explota y yo pueda volver a mí.


8 de octubre de 2012

N'arte D'alma


Ah, que te quiero con la simplicidad de todas las frases abiertas, inmensas, eternas, pechos desnudos ante el viento incendiado de octubre, que te quiero abierta y profunda, un alma sin un cerrar, dejando el tejido escurrir o bailar, como tenga que ser y como sea, así, solamente, fluidificando en mí un océano. Inclusive, también como cascada cuando hace falta y nasciendo como un río, silenciosamente menuda por horas de cielo cerrado, sin hacer mal, te recibo de brazos abiertos, labios listos, ojos prendidos, inspirando la amplitud que es: el aceptarte. Punto final, respirar, sonreír – aceptarte – n’arte que te salta d’alma, n’alma que te aflora en si y afuera; todos densos explotando por adentro caleidoscópicamente, flores heridas, texturas invisibles, y abrazarte bajo las ataduras y oír de la piel el secreto que dice: si al amarme tensionas, estás empezando al revés, amor.

Y así empiezo el comienzo arduo, voy tejiendo las larguras de los lanzamientos, alastrándome en tu cuerpo invertido e inundado por los desinversos de los descontrarios. Como quien flota o pasea, ritmando de acuerdo con el pecho y alojando la calma y la seguridad de nunca poder rastrear todas tus esquinas. Pero te quiero aun así, inhabitable, desconocida, inmersa en sombras inexplorables y cegueras lechosas. Con la libertad de desconocerte y tejerte nuevamente a cada desencuentro o tropiezo y entonces – sonrisa? Encaja. Deshabito de mi y me abismo en un Tu de múltiplos caminos y pasajes, además de los infinitos incontornables entornando para adentro de mi en un casi que hasta me pincha de tamaña belleza; el amar rojo de las carnes y el brillo azul de los interiores que lentamente tiro sobre ti en esta coreografía sin verbos que el cuerpo, volcánico, propone.

Abriendo los alrededores, inaugurándome entero y amplio, nuevamente espeso, en un estreno que solamente tu mirada puede saber y debe ver. Aunque oculto, cubierto o en la oscuridad, mi corazón es tuyo.

Silencio. Mi silencio es tuyo.




12 de abril de 2012

Derrotado


El tiempo no era un aliado de Trevor Reznick. Pasara sus últimos días en un sótano inmundo, rodeado de cartas nunca enviadas y fotos viejas. Se había trasformado en un esclavo de si mismo, y su pasado lo perseguía incansablemente a 150 km/h hasta destruirlo por entero. Las innumeras botellas vacías y las ratas corriendo entre los estantes de libros viejos creaban un escenario aterrador. Trevor se había corrompido. El mundo lo corrompió. El corrompió al mundo. Pero ya había tomado sus decisiones. Decisiones equivocadas que no tenían vuelta. Su existencia había sido en vano, su vida era plástica y descartable, insignificante. Voces que escuchaba eran tormentos que echaban en la madera antigua como discos dañados. Solo había una manera de silenciar su sufrimiento, y ni de eso era capaz.
Las palabras decoradas echaban repetitivamente adelante del espejo en el cuarto vacío. El discurso ensayado nunca saldría, por más que fuera contra su voluntad. Los vicios ya no podían ser más sostenidos: el paquete de cigarrillos se terminó, la botella ya estaba prácticamente vacía, y de las mujeres amadas, solo restaban recuerdos de prostitutas que ya no podría pagar. Había fallado en todo. Perdió el empleo en las ebriedades de las madrugadas, perdió el auto viejo en un juego de cartas, perdió la dignidad en un callejón cualquiera. Perdió hasta a si mismo, en la propia decadencia, en el fracaso, en la tentativa frustrada de ser alguien, y no solo un fantasma vagando por las calles. No había más nada por ahí, a no ser lo poco que quedaba de whisky que bajaba a secas mientras sus derrotas reflejaban aquello que se había transformado.



9 de abril de 2012

Revolución Sedentaria


Soy una herida que no quiere cerrar.
Soy un alma desarmada, un parlante sin voz.
El sordo que nada ve, el ciego que nada piensa,
El mudo que nada escucha, la boca que no habla.
El corazón que apretado, insiste en pelear.
El cerebro que simplemente quiere poder saltar.
Un idiota inconformado, un payaso fracasado.
Un poeta sin rima, un artista sin música.
Un actor sin escenario, un revolucionario callado.
Que sigue queriendo creer que algo puede cambiar.



6 de abril de 2012

Amor Oscuro


Rojo, rojo, sangre, sangre, sus manos. Las manos. Las manos de ella recorriendo su cuerpo. Y la sonrisa. Sonríe como una burla. Talvez porque ella sabia que no resistirías.
Manos, manos, manos.
Irresistible. Irresistiblemente. Cerca, cerca, cerca. Muy cerca. El olor a cigarrillo. El humo. Humo, humo, humo. Asco. El olor a humo le daba asco, pero su olor no.
Humo, humo, humo.
Suyo. El olor suyo. Su pelo. Su cuerpo. Su perfumen. Sus ojos verdes. Verdes, verdes, tan verdes como esmeraldas. Dos esmeraldas con un brillo casi irónico. Irónico, irónico.
Desistir. No hay como desistir. Desistir.
Vos que siempre te olvidas de respirar cuando está presente. Porque te odiaba, odiaba, odiaba, diferentemente de todos ahí. Todos te admiran, ella te odia. Te odia. Odia tu expresión. Odia tus manías. Odia tu poder. Ella te odia.
Amor, amor, amor. Sangre. Odio. Amor.
Sangre? Sangre. Rojo, rojo como su pelo. Rojo como las frutillas que te encantan. Que elegís? Su pelo o las frutillas? O sangre? Sangre? Sangre, sangre, sangre?
Frutillas. Pelo. Sangre, sangre.
Que elegís, niño.
Niño.
Se ríe, se ríe de vos. Eres gracioso, niño. Eres un chiste.
No se puede resistir, no? Porque te odia. Porque es toda roja. Y verde. Y rojo. Y burla. Y odio, e ironía, y seducción, y amor y todo, todo, todo.
Chiste. Un chiste. El gran niño. Un gran chiste. No podes resistirte a chica hermosa. Hermosa.
Me rindo, me rindo, rindo. Quiere tocarla. Casi sádicamente. El niño. Quiere tocarla sádicamente. Y con la sonrisa. Y todo, todo, todo. Los labios, los gemidos. Todo es irónico. Cuando la toca, lo odia, y lo sabe. Lo sabe. Y finge odiarla también. Odiar. Odiar, odiar.
Y el niño? Un joven sin futuro, fumas y tomas. Inteligente, pero perezoso.
Niño, niño, niño. Y la niña? Negro, negro. Oscuridad, oscuro. Odio. Odio que la consume. A ella y a todo su cuerpo. Porque lo odia, lo odia. Odia a los suspiros que produce. Y sonríe para disfrazar. Sonríe como una burla irónica. Sonríe, sonríe.
Sonrisa. Falsa sonrisa.
Dulces. Tiene olor a dulces. Tiene sabor a dulces. Dulce, dulce, dulce. Miel, azúcar, leche. Chocolate. Dulce puro, puro azúcar, azúcar puro. Siempre necesita más.
Azúcar, azúcar, azúcar.
Flaco, pálido, alto y dulce, dulce, dulce. No puede parar. Ama tocarlo, ama tocarlo, tocarlo, tocarlo. Ama provocarle suspiros. Ama, ama.
No hay como vencer. Desista. No hay como vencer.
No se acuerda de dejar de respirar ante su presencia. Respira demasiado rápido, demasiado, demasiado. Muy rápido. Lo ama, lo ama, lo ama. Más que todos ahí, que simplemente lo admiran, lo ama. Lo ama, ama, ama. Lo odia.
Odio, odio, odio. Oscuridad. Odio. Amor.
Oscuridad? Oscuridad, oscuridad. Negro, como su pelo. Oscuridad, oscuridad. Oscuro de la manera que le gusta, que le gusta lo oscuro. No pueden verla. No puede verlos. Todos son felices. Negro de pelo y de vacío. Su pelo o el vacío? Que le gusta más?
Oscuro, vacío, el.
Que elegís, niña?
No hace nada. No se mueve. No se deja provocar. Lo provocas.
Solo te mira, calmo, calmo. Porque sabe que no es verdad. Porque sabe que su sonrisa de burla no es verdadera. Sabe, sabe, sabe. El sabe. Por eso lo amas. Por eso lo odias.
Irónico. Solo alguien que entrena para un futuro que no quiere y odia. Odia. Odia.
Sádico. Es sádico. Y permite que lo toques, y que lo hagas suspirar, pero sabe que te hace sufrir, no lo contrario. Y seguís así. Odiando, odiando, odiando. Lo odias. Lo odias. Y te reís, te reís en su cara.
Y vos? Una joven sin futuro. Fumas y tomas. Inteligente pero perezosa.
Ustedes dos.
Los dos.
No pueden resistir.
Desistan.
Amor, amor, amor, amor, rojo, sangre, frutillas, odio, odio, odio, negro, oscuro, vacío, el, ella, el, ella. Oscuro. Amor. Amor oscuro.
Entrega.



31 de marzo de 2012

Doce Horas

El sonido de mis paso se echan por las ruinas, las sombras bailan por sobre las piedras que me acompañan, que me vigilan. Respiro profundamente, o por lo menos intento, y termino abrazando mi cuerpo. No quiero dejarme dominar por mis temores. No esta noche. Levanto la mirada, observando la luna llena que como eterna reina, comanda este mundo con órdenes silenciosas.
Vuelvo los ojos hacía adelante, siento mi corazón comprimirse ante la visión del ataúd olvidado, abrazado por las lianas presentes en todo el lugar. Sigo mi camino, el viento me envuelve, mientras susurra amenazas en la mente. Sé que no debería estar acá. Este no es mi mundo, por lo menos no lo es más. Y ella no me quiere más acá.
Por eso, perdóname, pero tenía que venir. Necesitaba pisar este suelo, verla adormecida con mis propios ojos para así tener la seguridad de que no pasé los últimos años soñando. Eternos y dulces sueños,siempre a un paso de las pesadillas, que te trajeron hacía mí. ¿O fuiste vos la que trajo los sueños a mí?
Me arrodillo al lado del ataúd, mis dedos tocando las manos envueltas por las lianas, que se alejan, revelando la piel pálida, y así liberándola para sentir mi toque. El cutis frío y suave, dedos longos sosteniendo bellas rosas rojas, que mantienen la belleza del momento en que fueron recogidas sin importar si fue hace siglos atrás. O tal vez ese tiempo solo ha pasado para mí.
Subo mi toque por el pecho inmóvil, la respiración ausente, hasta alcanzar el rostro joven y bello. Labios sin color que acostumbraban ser tan rojos, cuanto las rosas que las manos sostienen. Ojos cerrados, haciendo nascer en mi curiosidad de saber si ellos aún permanecen tan azules cuanto otrora fueron. Hilos lisos, negros, contrastando con la piel pálida. Moldurando el rostro adormecido. Eternamente adormecido.
Bajo mi rostro, tocando al pecho congelado, una parte de mí esperando por el golpear de un corazón que nunca más será escuchado. Con las puntas de mis dedos toco los pétalos rojos, sintiendo la suavidad y compartiendo el toque de las sombras.
Siento una lagrima escurrir por mi rostro al mismo tiempo en que las lianas vuelven a aproximarse. Envolviéndome a mi y a ella, prendiéndonos en un encuentro tardío. Respiro hondo y cierro mis ojos, aguardando el termino de las doce horas de la muerte eterna.




23 de marzo de 2012

Amor de Cucaracha


Si el amor fuera un animal, sería una cucaracha. Un insecto sucio, repugnante, que causa nauseas y aversión. Es aplastada y deambula por la escoria, se alimenta de los restos, nunca es bienvenida. Pero por más flagelada que se encuentre, siempre vuelve, nunca muere.
Y aunque con tanto asco de nuestra parte, la maldita es capaz de sobrevivir hasta un ataque nuclear. Es el más fuerte indicio que, independiente de lo que pase, o hagamos o dejemos de hacer, aún hay vida latiendo por detrás de ese cuerpo inmundo.




13 de febrero de 2012

Cortado Doble


Si no fuera yo quien te contara las novedades, probablemente no las creería. La verdad, es increíble como las cosas cambian drásticamente en un espacio relativamente tan corto de tiempo.

Te extraño.

Me haces falta.

Me duele en cada rincón de mi casa, en todos los huesos de mi cuerpo. Y sigue así. Su sonrisa amarillenta por los incontables cafés que probamos por las tardes, deja un sabor amargo en mis mañanas. Es como pedir un cortado doble, con la seguridad de que no hay azúcar que lo dulcifique lo suficiente como para hacerlo “tomable”.
Y en el auge de la desesperación, darlo vuelta quemando la garganta por completo, mientras entre lagrimas y risas discretas, me acuerdo de los abrazos apretados, que duraban el tiempo que tenían que durar. Pensé mucho en lo que quería decirte.
He visto algunas películas interesantes, escuchado canciones copadas, caminado por ahí con buena gente. Pero no tengo tanto que decir. Puedo hasta estar contento, puedo hasta estar realizado… Pero nunca más estaré completo.



5 de febrero de 2012

Pared


La pared me aburre.
La pared me miente.
La pared me abomina.
La pared no es sólida.
La pared.
Talvez la única que me entiende.



19 de enero de 2012

Compañeros


Estudiaron juntos. No se conocieron en el primer día. Talvez en la primer semana, pero no se acordaban con seguridad. La fecha exacta se había perdido en medio a una de las muchas tardes de bebidas después de clases, desapareciendo lentamente en medio a una carcajada. Tanto que hasta el hecho de que no se acuerden del día en que se habían conocido se había transformado en una chiste entre los dos.

Pero no necesitaban una fecha exacta. Eran jóvenes y tenían todo el tiempo del mundo, no era necesario mirar hacía el pasado. Y era justamente así que vivían el presente, sin preocupaciones. Ni mismo con clases o pruebas. Y era justamente así que vivían el presente, sin preocupaciones, ni mismo con clases o pruebas. Pasaban la mañana entera uno al lado del otro. Eran amigos y confidentes. Era compañeros de fiesta. Eran colegas de estudio.

Eran camaradas de vida, de aquel tipo raro que hablan hasta cuando caminan en silencio.

Y así protegiendo uno al otro, atravesaron el curso entero. Ella quería carrera académica, el quería trabajar en el área. A ella le gustaba estudiar para las pruebas e madrugada, el empezó a pasar las tardes en un cursillo. Pero no se separaban jamás. Ni mismo cuando el tuvo que recursar una materia y ella estuvo allá, asistiendo clases detrás de el, escondida del profesor.

Eran más que amigos, eran compañeros.

Realizaban todos los trabajos juntos, y uno pasaba machetes al otro. Y, cuando ella faltó a la prueba que más necesitaba nota por la muerte del abuelo, el la hizo y firmó con el nombre de ella. Ella se sacó un ocho sin saber, el un cero a propósito. De la misma que ella hizo el trabajo más difícil del año solita, mientras el seguía en la cama con fiebre. Se sacaron un nueve, y el lo supo días después, cuando creía haber perdido el semestre.

Eran más que compañeros, eran cómplices.

Pero no eran cómplices del tiempo, que paso sin piedad y cada vez más rápido. Las clases fueron pasando, los semestres fueron siendo ultrapasados como olas, profesores dejaron de ser amigos y enemigos para transformarse en recuerdos dulces del comienzo.

Cuando se dieron cuenta, todo se había acabado. Estaban egresando. Eran más que amigos, más que compañeros, más que cómplices, pero, a partir del día siguiente, serían nada. Pero un nada con diploma.

Y fue justo después de recibir el diploma que se abrazaron, felices, pero con una nostalgia anticipada de quien dirá, que uno de ellos – sin importar cual – dejo escapar, pero con seguridad.

- Yo te amo.

Se apretaron aún más en el abrazo antes que el otro respondiera.

- Yo también. Desde el primer día.

- Del primer día? Pero… te acordas de cuando nos conocimos?

- Hay alguna diferencia?

Ninguna. Porque el primer día de ellos sería el siguiente. Se casaron dos semanas después. Nunca entendieron si se casaron porque se amaban o porque no imaginaban vivir una vida entera sin el otro.

No hacía diferencia.

Ahora, más que cómplices, era uno del otro.

Ahora, para siempre.



Liniers. Genio.


30 de noviembre de 2011

Amor y Adiós


Viste aquel momento en que la conversación ya se termino, pero la cerveza aún no? Fue lo que paso con los dos, allá en la mesa del bar. La cerveza aún en la botella, pero los asuntos desaparecieron, dado espacio a una especie de silencio de los más incómodos.
Hasta que, claro, uno de ellos, rompió el silencio, hablando más para si mismo que con el amigo.

- Amor A de amor.

El amigo leyendo distraído el rótulo de la botella, no entendió muy bien y pidió que lo repitiera.

- Amor. Amor empieza con la letra A.
- Te felicito por la descubierta. Y que tiene?
- Adiós también empieza con la letra A.
- Bueno, si es una coincidencia…
- Será? Seria demasiada coincidencia. Amor y adiós. Misma letra.
- Pero adonde queres llegar?

El primero necesito pensar por unos instantes antes de responder. En ese medio tiempo aprovecho para tomar un trago más de la cerveza.

- Amor y Adiós. Misma letra. Mismo destino.
- Destino?
- Si. Todo amor va a terminar en un adiós. Son indisociables. Como agua y aceite.
- No, ellos no se mezclan.
- Amor y adiós? Claro que se mez…
- No, no. Agua y aceite. Esos no se mezclan. Y empiezan con A también.
- Es verdad, tenes razón. Agua y aceite, misma letra y no se mezclan. Pero eso no importa. Estoy hablando de amor y adiós.
- Cierto.
- Todo amor termina en adiós. Todo. Nada dura para siempre. Que sea eterno mientras dure, me entendes?
- Pero no tenes como saber eso. Pueden existir amores que son eternos de verdad.
- No, no. No te das cuenta? Amor y adiós empiezan con la misma letra. No puede ser apenas una coincidencia. Es casi una señal.
- Una señal?
- Claro! Algo cósmico, talvez. No se. Pero mi punto es: las palabras están interconectadas. Empieza en el amor, termina en el adiós. Todo amor se va a transformar en un adiós.

Pidieron una cerveza más y más manís. El amigo pensó un poco más a respecto de la teoría y levanto una cuestión interesante.

- Pero entonces el adiós se hace amor, cierto?
- Como así?
- Dijiste que amor se hace adiós.
- Si.
- Pero entonces la persona se queda solita hasta encontrar otra persona y volver a amar. O sea, aquel antiguo adiós se hace amor.
- Y después? Ese nuevo amor se hace adiós también! Es siempre lo mismo. No importa cuantos amores tengas, siempre vas a tener el mismo número de adioses.
- Adióses?
- Adióses. El plural de adiós.
- Y eso existe? Es una palabra?
- No sé. Pero me entendiste. Amor y Adiós. Los dos con la letra A. Todo quedo claro ahora.
- Claro? Que quedo claro?

Dejando el vaso en la mesa, el observo el amigo con quien acabara de resolver el enigma de la existencia humana. O algo parecido, ya que ninguno resolvió ese enigma hasta hoy. Pero si alguien lo hubiera descubierto, estaría mirando al amigo de esa exacta manera.

- Nunca más volveré a amar.
- Como así?
- No me gusta el adiós. Entonces, si nunca más vuelvo a amar, no necesitaré pasar por el adiós. Por ninguno de los dos.
- Pero no vale la pena.
- No importa.
- Salís perdiendo.
- La verdad que no. Voy a perder adióses… no sé si existe esa palabra, pero que se joda. Al fin, voy a salir ganando. Amor y adiós. Huyendo de uno para escapar de los otros.
- Todo por causa de la letra A?
- Si.
- Pero amor en inglés es Love. Y love empieza con L.
- No me importa. Acá se habla español.
- Bueno…
- Y en italiano es amore. Amore. Con A. No me vas a tratar de convencer de que los ingleses saben más de amor que los italianos, cierto? Es como te digo. Letra A.
- A?
- A.
- Nunca más vas a volver a amar, por la letra A?
- Si, es lo que dije.
- A. Como… A de abrazo?
- Eso.
- De atención?
- Si.
- A de… Amabilidad?
- Eso mismo.
- A de… ardor. De apego.
- Si…
- Vas a abrir mano de la A de… Hmmm…A de… Ya sé! A de Afecto!
-
- Y…
- Bueno! Ya entendí!
- Estoy apenas mostrándote que más existe con la letra A. al final, es justo que lo sepas. Adoración.
- Como?
- A de adoración. Adoración es buena!
- Basta!
- A de apasionado.
- Bueno, olvídalo ya! Ganaste!
- Hay más aún… hay que buscar nada más.
- No quiero más hablar sobre eso. Pidamos la cuenta.
- Cerveza y cuenta empiezan con la letra C. Será que es porque una siempre lleva a la otra?
- Pedí la cuenta y deja de molestarme!
- Entonces es mejor pagar la cuenta con un cheque. Letra C, viste?
- Buena loco, ya fue! Ganaste!



23 de noviembre de 2011

Escribir

Si no es por el comienzo, entonces por donde? Clichés me agradan, banalidades me sorprenden. No es necesario frases elaboradas o construcciones épicas, un dios cualquiera para la inspiración, u horas en el ejercicio de saber ver las cosas insignificantes. La única certeza es la de que la satisfacción solo llegara con el cansancio. Y el cansancio solo amenizara la decepción por el hecho de que las construcciones no salieron  como planeadas. Pero ningún ingeniero articularía bien donde mejor se adaptaría la colocación de los verbos o de los sustantivos abstractos. No esta en escuchar buenas músicas, asistir a los grandes clásicos del cine o ignorar las pelotudeces de la televisión. No hace diferencia si esta en las líneas negras o azules esperando ansiosamente para concebir palabras, en la pagina no pautada que se constituye de líneas desajustadas, chuecas o en la tela en blanco que refleja la mirada o el brillo azulada de la ventana recién abierta. La rutina o en el peligro. La sorpresa o la represión. No. Nada de eso importa. No hace diferencia si tus frases de efecto son proliferadas para un ejército de un hombre o una multitud de cabezas vacías. No hace diferencia si tus palabras ordenadas están en un lugar privilegiado entre los más vendidos o en un cajón perdido, completamente olvidado. Nada de eso importa. No importa tus influencias, mucho menos tus libros favoritos. No hace falta poner tus visiones, tus ideologías, tu falsa moral, tu educación o tu cordialidad para llenar un párrafo hasta llegar a la décima cuarta línea. No os empanturre de hechos anormales o de teorías modernas que no son graciosas sobre el fin del mundo o sobre el próximo fin de semana. Ni todos quieren odiar. Algunos quieren simplemente saciarse de lo nada, o regurgitar conclusiones en sus caras. Quieren escupir sobre tu plato y vomitar tus verdades. No penses que tu menú es único y exclusivo. No vas a cambiar el mundo con tu postre fluorescente o una disertación sobre los pardales. No van a ser todos los que se van a enamorar de lo que decir, o por lo que pretendes ser, pero eso no hará diferencia para vos. Porque nada hace. Lo que importa no esta en lo que se siente, en lo que se hace o en lo que se miente. La única cosa que interesa es que sos vos el responsable de poner el espacio entre el primer párrafo y el último punto final. Todo lo demás, no importa.




28 de octubre de 2011

Zapatillas


Antes de entrar en casa, hice cuestión de sacarme las zapatillas. No quería ensuciar tu piso blanco con la inmundicia de donde estuve. Me subí al primer colectivo que pasó adelante mío, pero no creo que pasar justo delante de tu puerta haya sido suerte o solamente coincidencia.
Estaba todo afuera del lugar, menos el viejo horno. Mientras esperaba, un álbum de un grupo cualquiera me hacía acordar de cuando nos resumíamos apenas a unas gotas de sudor.
Era simple. Era demasiado. Era tu cuerpo contra el mío. Y eso. Rompí dos huevos que encontré perdidos en la heladera. Y distinto a todo lo demás, ellos eran extremadamente frágiles. Luego los freí. Tardaron un poco para enfriarse y permanecieron intactos, aguardando pacientemente por alguien que los ataque sin piedad, así los aguarde. Me dio sed. Mis manos estaban trémulas. Mis pies, además de descalzos, ahora estaban mojados. Y sin ningún motivo, no podía salir de ese lugar. Eran tantos los recuerdos, eran tantos los desprecios… Te busque en otros lados, mismo estando seguro de que no te encontraría. Pensé en todo. Papeles manoseados, ropas tiradas, cajas, y valijas. Nada era lo que buscaba.
De que pasan las personas, si no de expectativas? Ya sabía que volver era difícil. Reuní algunas cosas, cerré la cortina que no iba con la habitación, así como el buzo viejo pero que sigue siendo mi favorito.
Busque mis zapatillas en el jardín, las moje en el pasto. Y me fui definitivamente. Hasta tenía tus llaves… Pero no te tenía a vos.



25 de octubre de 2011

Cinéfilos


De todos los tipos de gente que existe en el mundo – los aburridos, los honestos, los gordos, los divertidos – existe uno por el cual yo tengo un cariño especial: me encanta la gente que ama el cine. No, no estoy hablando de quien va dos o tres fines de semana del mes al cine del Shopping a ver la ultima película taquillera. A mi me gusta quien ama el cine de verdad. A mi me gusta quien respira cinema. A mi me gusta quien mira el mundo en cuadros, de quien mira por las lentes de la camera.
Esa gente que toma café con Jim Jamursch, mientras esperan que Tarantino los llame para la próxima matanza. En la mañana siguiente ya no se acuerdan de nada y juega al ajedrez con Godard, mientras esperan una lluvia de sapos. Saludan al pasado glorioso y brindan las hazañas encontradas en el futuro mientras manejan un DeLorean.
En frente a un proyector o una pantalla plana, son la hinchada por un futuro emocionante. Pueden ser lágrimas, pueden ser carcajadas. Lo importante es emocionarse a todo momento. Sin zoom, sin close. Ver detalles que huyen a los desatentos, detalles que huyen de aquellos que aun no aprendieron a amar de esa manera.
A mi me gusta quien toma cinema. A quien le roba un trago a Scarface, se pone ebrio con los Corleone y tira botellas en ventanas con Tyler Durden. A mi me gusta quien canta en la lluvia, quien mira al vecino por una ventana indiscreta. A mi me gusta esa gente curiosa, atando cables sueltos intentando descifrar el final como bien lo sabe hacer Orson Welles, me gusta esos suspenses que solo terminan en el final como los de Eastwood.
A mi me gusta quien come cinema. Me gusta quien pide un Royale With Cheese, de quien pone las manos en bolsas de granos en el mercado. A mi me gusta quien se acuerda de la manteca y de Marlon Brando, quien suspira por Brigitte Bardot. A mi me gusta quien sabe pelear como un Jedi, me gusta quien canta como en Hair. Me gusta quien ama como Scarlett O’Hara, de quien sufre, como en Rain Man. Me gusta quien sonríe como Chaplin, es neurótico como Woody, es loco como Nicholson o trapacea como De Niro.
Me enamoro por quien se enamora por dos, tres horas de una película. Me enamoro de aquellas frases clásicas decoradas, por la sensibilidad de una lágrima, o la felicidad de un riso. Me enamoro por los gestos robados de una buena interpretación, me enamoro por la sinceridad de la emoción de una buena película, de aquellas que hacen que los ojos brillen por días, mismo después que los créditos finales ya se hayan ido hace tiempo y la música terminado hace un buen rato.
Amo quien ama el cine. Amo quien ama el cine, porque de tanto ver, termina aprendiendo a sentir como nadie más puede.



22 de octubre de 2011

Ella


Indiferente de la velocidad en que el planeta rotara, todo se detuvo. No daría mas vueltas alrededor del Sol, jamás haría otra orbita. Giraría ahora apenas en sus ojos eufóricos, de puro brillo vívido. Las únicas curvas que interesaban eran las de su pelo ondulado.
El pecho suplicaba calma. Tanta proximidad casi clamaba una muerte precoz, con todo aquel sentimiento que no sabe al cierto lo que es transbordado. Y golpeaba cada vez más fuerte, en un ritmo cada vez más intenso. No seguía ningún impulso. Su mente era un concierto de emociones sin maestro.
Sus piernas de repente flaquearon. Sus rodillas fallaron. Las palabras son traicioneras. No dicen nada. Pero el silencio siempre dice mucho. Surge una sonrisa sin gracia que desaparece luego en seguida de una mirada de aquellas que tragan el alma.
Los dedos recorren el hombro desnudo. Entrelaza los hilos color cobre, se detiene. Resuelve quedarse ahí. Los impulsos nerviosos desnortean e ya no se conoce nada. No se diferenciaba el tacto del olor, y ni los ojos cerrados la impedían de sentir la risa que se pintaba con euforia en su tierno rostro. No se diferenciaba amor de la pasión. Era una explosión de sentidos. Y sentían como nunca. Solo los labios, trémulos y secos, acabarían con aquella batalla trabada sin un rey o una bomba.
Los rostros, ya pegados, finalmente entendían. Concordaban en silencio y finalmente, cesaba el caos. Y bailaban, en un tono suave y sutil, un baile de locos que ningún otro entendería. Hablaban su propia lengua. Indescifrable, inteligible. Podría ser el inicio. O un fin. Pero era solamente un beso más.